No eres una auténtica madre de bailarina si no...
Conoces la diferencia entre medias de color salmón y medias rosa
Sabes qué es y para qué sirve una redecilla
Puedes hacer un moño en menos de un minuto
Has descubierto que las horquillas solo pasan un tiempo con nosotros y de repente desaparecen en grupo misteriosamente
Guardas zapatillitas y maillots que le han quedado pequeños
Adoras los tutús y te gusta mirarlos en su armario
Has babeado al ver a tu hija actuar y te has sentido muy orgullosa de ella
Tienes una colección de videos de ballet de fin de curso de la escuela de baile de tu hija
Has recibido en casa, junto a peluches y muñecos, una clase de ballet dada por tu hija
Has dicho unas mil veces: "no andes descalza por casa"
Sabes que se avecina una gran tormenta de lloros cuando tu hija se pone melodramática con frases como "no soy buena bailarina"
Tienes en el móvil una foto de tu hija bailando como portada, salvapantallas o perfil
Sabes que los respaldos de las sillas son barras de ballet auxiliares
Conoces al menos tres nombres de bailarinas o bailarines famosos (parece fácil… ¡pues pregunta a alguien que no sea madre de bailarina!)
Has visto a tu hija practicar puntas con unos playeros deportivos tipo “Vans”
Te fijas en los pies cuando ves un "spagat".
Y si ya sabes que en vez de “spagat” se dice "grand écart" entonces puedes ir ya a recoger el título de Super Auténtica Mamá De Bailarina.